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Cómo hablar para poder ahorrar

Alguna vez has visto un auto deportivo, un hotel de cinco estrellas o un restaurante de lujo y dicho “me encantaría, pero no me alcanza”…Tal vez todos lo hemos hecho, pero tenemos una noticia: en parte no te alcanza porque así lo estás decidiendo con tus palabras.

Las palabras pueden cambiarte. Hay un poder escondido dentro de las frases “si me alcanza” o “me lo merezco”. Muchas veces son estas palabras las que usas para “darte permiso” de utilizar tus ahorros y consentirte un poco, y también pueden ser una de las 9 actitudes que te hacen gastar de más. Pero, así como algunas las te “quitan” dinero, ¿también te pueden ayudar a ahorrar?

Dicen que somos lo que comemos, pero realmente somos lo que decimos.

Hay por ahí una teoría interesante de los lingüistas Sapir-Whorf que propone que el ser humano no sólo usa el lenguaje para comunicarse y compartir sus contenidos mentales, también configura nuestra forma de pensar y determina nuestra percepción de la realidad.

El economista Keith Chen explica en una TED Talk cómo utilizó esta teoría para hacer un estudio profundo de cómo la gente con un lenguaje que no conceptualiza las unidades de tiempo, es decir que el tiempo presente no se diferencia mucho del futuro, tiene índices altos de ahorro en muchos aspectos de sus vidas. La gente cuyo lenguaje no diferencía entre hoy y el futuro, aparentemente hace más ejercicio, fuma menos y ahorra más.

Al no tener el concepto de un futuro, entienden la vida como algo continuo, de manera que el presente y el futuro no son tan distintos como en otros lenguajes.

El poder de las palabras tiene el poder de cambiarte

Pero como nosotros, los hispanohablantes, somos una cultura cuya lengua sí define el tiempo presente, pasado y futuro, ¿cómo podemos utilizar nuestro propio lenguaje para ser más ahorrativos?

Ahorrar es una expectativa individual. Como la RAE lo define: “Guardar dinero como previsión para necesidades futuras”. Independientemente de la finalidad de ese ahorro, tienes una meta a largo plazo por cumplir, y ciertas palabras muy sencillas y básicas te pueden ayudar a alcanzarla.

Estas palabras, repetidas en tu mente a lo largo del día, pueden tener un poder sugestivo muy fuerte en tus acciones. El “si” en vez del “no”, abre puertas para tomar oportunidades. El “poder” y “querer” consigue más cosas que el “creer” o “pensar”. El decirte a ti mismo “nunca” tiene efectos devastadores en tu potencial emocional y repercute en tu vida social y laboral. “Atreverte” te lleva a demostrarte a tí mismo algo.

Entonces la próxima vez que pienses “no me alcanza”, mejor piensa “¿qué debo hacer para que eso me alcance?”

Si aprendes términos financieros, aprendes sobre finanzas.

Lo bueno de aprender nuevas palabras es que, no sólo son palabras sino conceptos nuevos que te permiten ver el mundo y lo que tienes de una manera distinta. Y no se trata únicamente de agarrar un glosario y aprenderte de memoria los términos del complicado lenguaje financiero, pero se trata de que en vida diaria utilices más de ellos.

Fuera de lugar, saldo insoluto, selfie, interés compuesto, espejo retrovisor, ROI, SIDA, JPG, michelada, meses sin intereses, market capital. ¿Cuáles de estos conceptos conoces? ¿Son los que tienen que ver con gasto, cultura general y entretenimiento…o los que te pueden generar dinero?

No es tan difícil, estás a un click de distancia. Una vez que tienes una palabra para nombrar algo en especifico, te permite entender el mundo de una manera más profunda.

Empieza a aprender más términos financieros y tu misma curiosidad te hará entender más sobre cómo hacer más dinero. 

 

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