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Hey, ya no quiero ir al banco

El infierno es un banco

Banco
Si es que existe un infierno para para cada uno de nosotros, definitivamente el mío sería estar en una sucursal bancaria por toda la eternidad. Las sucursales bancarias tienen esa mezcla perfecta de factores que logran en mi un grado máximo de sufrimiento cada vez que pongo mi pie en una.

Si es que existe un infierno para para cada uno de nosotros, definitivamente el mío sería estar en una sucursal bancaria por toda la eternidad.

El olor a tinta de impresora y billetes manoseados, el ejecutivo novato que te entrega el papelito con tu turno — 455 — cuando apenas van en el 132, y cuando las cosas no pueden ir peor, llega esa señora copetona que se pone a gritarle al público presente que cómo es posible que tengan abiertas solo dos cajas cuando mire usted la fila, que horror, que barbaridad. – Señora – estamos todos de acuerdo con usted, pero por favor cállese que lo está haciendo usted peor.

– Señora – estamos todos de acuerdo con usted, pero por favor cállese que lo está haciendo usted peor.

Y bueno. En mi última visita a un banco que no mencionaré, llegué con la ingenua intención de abrir una cuenta sencilla de débito que me permitiera hacer las cosas más básicas y algunos movimientos por internet. Esperé pacientemente 27 minutos, y al llegar mi turno eran las 4:05 pm. El ejecutivo, con una cara de cansancio y muerte, me dice al sentarme: – Señor, le recomiendo venir mañana temprano porque ahorita el sistema está lento y sí se va a tardar un ratito-.

Salí de ahí, prometí nunca regresar y encontrar una manera de hackear el asunto para nunca volver a ponerme a mi mismo esa odiosísima situación.

La búsqueda de algo mejor

perrito-surfeando
Me puse a hacer una investigación acerca de bancos que fueran 100% en línea, en donde me prometieran no tener que hacer una cochina fila más y en donde nunca más tuviera que verle la cara a otro cajero malhumorado en un viernes de quincena.

Siempre he tenido cautela con la tecnología y más cuando se trata de meter mi dinero, pero en esta ocasión, y usando mi enojo como combustible, me sentí aventurero.

Al principio, las opciones que encontré eran: o los mismos bancos gigantes sólo con disfraz de tecnológicos, o apps mal hechas y difíciles de usar que me dieron hueva o desconfianza. Hasta que una me llamó la atención. Un iconito amarillo que decía Hey Banco. De entrada me gustó el nombre y el logo, tomé aire y di clic.

Ya investigando más, me di cuenta que en realidad no es un banco independiente, sino es parte de Banregio, que días antes me había llamado la atención porque al parecer lo maneja gente joven y con ganas de hacer cosas buena onda. Debo admitir que eso le dio un poco de tranquilidad a mi gallina interna por saber que mi dinero de alguna forma estaría respaldado.

No es un banco, no es un app, es un banc-app

bancapp3
Bajé el app. El diseño me gustó, y no pude creer lo sencillo que fue abrir la cuenta. Sólo te piden una foto de tu IFE o INE además de tus datos básicos. Mágicamente en ningún momento del proceso me sentí perdido y terminé en 5 minutos. Así nomás.

Le deposité mil pesos desde otra cuenta de banco para probar si esto no era un sucio truco de un hacker ruso, pero en efecto, al instante se vio reflejado el depósito en mi cuenta listo para usarse.

Este banc-app te deja hacer varias cosas que hicieron que se me saliera una lagrimita de emoción: Puedo pagar todos mis servicios y tarjetas de crédito casi con un clic, te da una “tarjeta” virtual para poder hacer compras por internet, y además puedes pedir que te manden una tarjeta física para disponer efectivo en cualquier cajero y no te cobran ni un peso por mandártela.

¿El lado negativo? Sólo te deja hacer movimientos y pagos por 8 mil pesos al día y 32 mil pesos al mes, aunque en mi caso esto no es un problema, pues justo lo que buscaba era una tarjeta para el día a día, pagar servicios, transferirle a amigos más fácil y las cantidades no se me hicieron mal.

¿Me salvé por siempre de entrar a un tonto banco? No lo sé. ¿Se terminó el reino de las unifilas, los cheques, y las señoras gritonas? Seguramente todavía no. De lo único que estoy seguro es de que aplicaciones como Hey Banco están realmente marcando el inicio de una mejor forma de lidiar con nuestras responsabilidades de adulto, como ir al banco.

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