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Septiembre: mes del testamento

Tarde o temprano, de alguna u otra forma, tu también te vas a morir.

Aunque la muerte es una realidad difícil de enfrentar, es un hecho que todos tendremos que vivirla. ¿Cómo podemos cuidar a los nuestros una vez que hayamos partido? Hacer un testamento es la opción. En septiembre, el gobierno federal mexicano realiza una campaña nacional para promover este instrumento y acto legal, el cual muchas personas posponen hasta sus últimos días o bien, jamás realizan. En este artículo queremos contarte el A-B-C-D del Testamento, para que conozcas por qué es tan necesario hacerlo, lo fácil que es elaborarlo y lo mucho que beneficiará a los tuyos.

¿Qué es un Testamento?

 


Básicamente es un documento legal donde expresas tu voluntad como propietario de tu patrimonio y entra en función una vez que has fallecido. De esta manera, al morir, aún tienes una voz con respaldo legal que dicta quién o quiénes son los legítimos herederos de tu patrimonio. Ante la ley, se conoce como testador a la persona que expresa esta voluntad; cualquier persona en plena función de sus facultades mentales, sin importar estado civil o si tiene hijos, puede elaborar un testamento.

Insistimos en la parte legal porque el testamento es el instrumento reconocido ante la ley mexicana para cumplir con esta función, por lo tanto, tiene poder para proteger tu voluntad.

 

¿Qué puedo heredar?


Tu patrimonio puede incluir bienes con valor económico o estimativo y todo ello puede entrar en tu testamento. Por ejemplo:

  • Propiedades inmobiliarias
  • Cuentas bancarias
  • Acciones
  • Automóviles
  • Membresías
  • Empresas y negocios
  • Joyas
  • Libros
  • Colecciones de arte, estampillas, juguetes, etc.

También puedes utilizar este documento para dejar instrucciones específicas sobre el uso de tus bienes, por ejemplo: “El 10% de las utilidades anuales de mi empresa serán destinadas como donativo para X fundación”; hacer declaraciones no hechas en vida, como reconocer hijos fuera del matrimonio; designar tutores en caso de tener hijos menores de edad; dejar instrucciones sobre manuscritos no publicados, entre otros.

Es importante que sepas que el testamento se puede dejar a título o universal o particular.

  1. “El Todo o Nada”. Testamento a título universal: El testado hereda la totalidad de sus bienes, derechos y obligaciones a la persona o personas que elija. Usualmente se elige al cónyuge, o bien, se distribuye en partes iguales entre los hijos.
  2. “El específico”. El Testamento a título particular (legado): El testado hereda una cosa o derecho particular a una o varias personas. A diferencia del universal, el legado viene acompañado de instrucciones específicas sobre el destino del patrimonio heredado.

En México existen diversas modalidades de testamento. Algunas de ellas, son:

    1. Público abierto: El testado expresa su voluntad frente al Notario Público, quién redacta el documento; si el testado sabe leer y escribir, no hay necesidad de contar con testigos.
    2. Público cerrado: A diferencia del anterior, este testamento lo puede escribir el testador o una persona de su confianza, en papel común. Para dar formalidad, se debe acudir al Notario Público y recabar su firma, la del testador y de testigos. El testamento se entrega al testador, sólo se anota en el libro del Notario el lugar, hora, día, mes y año de la autorización.
    3. Público Simplificado: Al momento de hacer las escrituras sobre un inmueble, queda plasmado ahí mismo el testamento. Es decir, en las escrituras se estipula el heredero (o los herederos) del inmueble.
    4. Ológrafo: Está escrito con el puño y letra del testador.
    5. Mancomunado: Cuando dos personas realizan un testamento conjuntamente, cediendo sus bienes a favor de un tercero.
    6. Mutuo o captatorio: A diferencia del anterior, en éste cada testado hereda a favor del que sobreviva.
    7. Vital: Documento importante para explicitar la voluntad del testado sobre su salud y/o proceder médico en caso de no contar con las facultades para hacerlo.

 

¿Cómo hago un testamento?

 


Es muy fácil. Sólo necesitas acudir al Notario Público que prefieras, preguntar qué papelería necesitas llevar (usualmente sólo requieres tu identificación oficial) y concretar una cita. Ahí podrás manifestar tu voluntad respecto a tu patrimonio: quién o quiénes serán tus herederos y en qué porcentaje repartirás tus bienes, si así lo decides. Al final deberás cubrir un costo de honorarios, ¡cuidado!: de acuerdo al portal de la Secretaría de Gobernación, en ningún caso este costo será proporcional a los bienes que heredas; es decir, no por tener mucho, el notario debe cobrar mucho. El costo habitual por escribir un testamento ronda en los $2,000 pesos.

Ya que septiembre es el mes del testamento, los gobiernos de cada estado realizan esfuerzos para su promoción. En Monterrey, por ejemplo, se lanzó un programa llamado Testamento de Bajo Costo, en el cual las personas sólo pagan $950.00 pesos por el documento.

 

¿Qué beneficios se obtienen y cómo garantizarlos?

 


Los beneficios de un testamento son muchos, aquí te mencionamos los más representativos:

  • Evita pleitos entre familiares de primer, segundo y tercer grado que se sientan con derecho a recibir parte de tu herencia.
  • Garantiza el sustento de los hijos, sobre todo si son menores de edad o si aún continúan estudiando.
  • Asegura jurídicamente al propietario y sus herederos.
  • Además…no es raro que cuando los padres o cónyuges fallecen sin especificar sus deseos en un testamento, sus bienes se vuelven un problema en vez de una ayuda. Supimos de un caso en que el padre de familia estaba siempre tan ocupado que nunca se tomó el tiempo de hacer el testamento…sólo hacía negocios. Al fallecer, tenía varios terrenos e inmuebles que valían una fortuna, pero no había un testamento. Al momento en que los hijos quisieron tener acceso a “la herencia”, comenzaron las discusiones. El resultado fueron más de 15 años de lucha legal, juicios y abogados…además de que se rompieron lazos familiares. La familia se dividió, los hermanos dejaron de hablar y uno de ellos tuvo que invertir mucho tiempo y dinero para gozar los beneficios.

No heredes pleitos y problemas. Haz un testamento.

 

Si no cuentas con un testamento, la distribución de tus bienes se hará arbitrariamente y es muy probable que provoque pleitos, algunas veces irreconciliables, entre familiares. Para garantizar los beneficios de un testamento, es importante:

  • Contar con la papelería correspondiente que valide que tú eres el legítimo propietario de tus cosas. Además, si heredaste algún inmueble de tus padres, revisa que hayas hecho el cambio de propietario a tu nombre. Y asegúrate de que el nombre que aparece en toda papelería haya sido escrito como en tu acta de nacimiento.
  • Actualiza tu testamento. Puede que en unos años, reconsideres la distribución de tus bienes o quién heredará qué cosa.
  • Designa a un albacea. Esta es la persona encargada de asegurar que tu testamento se cumpla.
  • Visita a un Notario Público. Él o ella son los expertos y conocen el lenguaje legal que hará válida ante la ley tu voluntad.

Septiembre es el mes del testamento. Aprovecha los descuentos y facilidades que distintas Notarías Públicas ofrecen. Infórmate y participa de este ejercicio legal, tus familiares lo agradecerán.

 

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