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Por qué los millennials tienen perrhijos

Me gustan mucho los perros, siempre quise tener uno. Suena genial el tener una mascota que te reciba brincando de alegría todos los días.

Cuando al fin tuve el perro de mis sueños me di cuenta de una diferencia curiosa, no lo trataba igual a como lo tratan mis amigos. Mientras yo le daba croquetas al mío, Marta y Jorge le daban biberón al suyo, cuando hacía frío yo le prestaba una toalla, pero ellos le compraron ropa y botitas. ¿Qué onda con eso?

Marta y Jorge han vivido juntos por más de un año, se quieren mucho y no debería de sorprenderme que actuaran así con su mascota. Ahora me queda muy claro: lo que ellos tienen no es un perro, es un perrhijo.

¿Qué demonios es un perrhijo?

Si aún no lo sabes, los perrhijos son los sustitutos peludos de un bebé para las parejas modernas. A grandes rasgos, se trata de un perrito que, por excentricidad o trauma de los dueños, adquiere personalidad humana. Sí, son esos cachorros que reciben más cariño de lo que tú recibiste cuando eras un adolescente marginal lleno de odio.

Mientras un perro es una mascota, vive en el patio en una casita de madera y le sirves de comer en un plato de aluminio. Un perrhijo es mucho más que eso, y también, mucho más caro. El perrhijo usa suéteres, sale de vacaciones, prefiere comida gourmet, viaja en un bolso, va a sesiones de reiki y tiene una relación muy cercana con su dueño o dueños.

¿Es una locura? Tal vez.
¿Es una tendencia? Definitivo. Esto sucede porque los millennials se están encargando de cambiar muchas costumbres de la vida, incluso también, el concepto de lo que debe ser una familia. Sabemos que ahora no buscamos un trabajo estable, una casa y una familia como la de tus padres; ahora queremos flexibilidad, acceso y cumplir nuestros sueños personales…incluso si eso involucra postergar el nacimiento de hijos propios.

¿A cuánto el perrito?

Muchas parejas, motivadas por los cariñitos y besitos de los perros, se convencen de que quizá es una mejor opción tener un perro que un bebé, algunos hasta creen que puede ser una buena forma de prepararse.

Pero no es barato tener un perrhijo, incluso, ni siquiera un perro normal. Cuando hicimos el ejercicio sobre Cuánto cuesta tener un perro, descubrimos que en su primer etapa de vida un cachorrito puede representar un gasto que va desde los $5,000 pesos hasta los $12,000 pesos, aproximadamente. Pero, a lo largo de la vida promedio de un perro, el costo base por mantenerlos durante 10 años varía entre casi $70,000 y $222,000 pesos. Estos números no consideran gastos comunes como correas, juguetes o viajes, ni consideran tampoco los gastos médicos en los que regularmente tenemos que incurrir en su vejez.

A lo largo de la vida promedio de un perro, el costo base por mantenerlos durante 10 años varía entre casi $70,000 y $222,000 pesos. Sin considerar gastos comunes ni extraordinarios.

Esto significa entre $7,000 y $22,000 pesos al año, o entre $583 y $1,833 pesos mensuales en el caso de un perro normalito. Multiplica eso por el cariño extra que significa un perrhijo.

Si nos ponemos a comparar, esos $222,000 pesos bien podrían significar el enganche para comprar una casa o un departamento. Pero, te entendemos, un enganche no mueve la colita cuando te ve :)

El perrhijo como práctica para tener hijos.

Perrhijos
Saber cómo funcionan los productos substituto en el supermercado es fácil. Si no te alcanza lo que buscas o quieres ahorrar dinero, en lugar de comprar la marca que frecuentas, buscas una marca genérica: total, es lo mismo pero más barato. Aunque este cambio de elección pueda representar un sacrificio de calidad, a la larga uno termina ahorrando una buena cantidad si se compara con la primera opción.

Jorge y Marta se enfrentan a una situación similar, no están listos ni financieramente ni emocionalmente (perdón Jorge, pero es cierto)  para tener un hijo, pero creen que sí están listos para un perrhijo.

Y, siendo honestos, un perrhijo puede ser una buena opción para formar hábitos, trabajar las responsabilidades y la división de tareas en pareja, pero no deja de representar un compromiso financiero y una responsabilidad.

Ahora, si el plan es tener un perrhijo para que después vuelva a su condición de perro una vez que llegue el bebé, pues terminaríamos con dos gastos: el perro (en depresión por haber perdido el trono ante el cachorro humano) y el hijo.

Responsabilidades financieras


Al final, Marta y Jorge saben que el hecho de adoptar un perrhijo es compromiso suficiente. Saben que eventualmente el costo de mantener un bebé se sumará al del perro. Imagina que al costo de tu perrhijo (que de por sí puede ser elevado) se sumará el costo de los pañales, la comida en puré, el pediatra, las medicinas, la leche, los biberones, los juguetes, la ropita, y todo lo demás, aparte de que el bebé, a diferencia del perrhijo, es un ser humano y sus necesidades evolucionan, por lo que, financieramente hablando, representa un gasto constante y creciente.

Un análisis de LovePanky revela que tener un bebé cuesta hasta 10 veces más que tener un perrhijo.

El estudio presentado por la página Love Panky dice que un bebé en Estados Unidos cuesta al menos 12,500 USD por año hasta la edad de tres años. Mientras que el costo de un perro no pasa de los 1,270 USD al año.

Nosotros hemos realizado nuestro propio estudio sobre el costo de tener un bebé en México, y hemos descubierto que el gasto estimado en un bebé es de entre el 20% y 30% del ingreso familiar. Lo cual, en promedio, representa un costo anual de 27,010 pesos (es son contar el gasto de arranque de casi $260,000 pesos de los primeros 18 meses de vida). Un bebé ya no parece igual de barato que un perro, ¿verdad?

Para hacer funcionar  esto, una pareja debe de estar dispuesta a trabajar en equipo y a planear para dividirse las tareas cuando se requiere, además de analizar previamente su situación económica para saber que sí podrán seguir pagando las necesidades de su mascota, una vez que llegue el creciente costo de mantener a una personita.

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