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Pautas para futuros empresarios

A simple vista, Carlos Kasuga tiene los rasgos comunes de los japoneses: estatura baja, ojos rasgados, tez clara. Pero a penas habla, se escucha en su voz el acento del centro de México y unas frases llenas de ingenio que sólo quien ha vivido en nuestro país puede decir:

“yo vengo a exhortar a la juventud de México para que estudie muy fuerte, pero no sólo para obtener un título y buscar un trabajo, desgraciadamente el trabajo allá afuera es muy poco… el motivo de mi plática es motivarlos para que tengan los suficientes bachocos para que se vuelvan empresarios”.

 

Carlos Kasuga

Carlos Kasuga es un empresario japonés que se refugió en México junto con su familia cuando sólo era un niño. Su papá, el Dr. Minoru Shirota, comenzó una investigación sobre bacterias lácticas preocupado por una ola de muertes en Japón causadas por desnutrición. Esta investigación lo llevó a aislar una bacteria que ayuda a mejorar la flora intestinal, la cual integró en una bebida que hoy conocemos como Yakult.

Kasuga se recuerda a sí mismo como empresario desde los 20 años, cuando comenzó con su familia una fábrica de juguetes inflables. Cuenta que en las Olimpiadas de México ‘68 ellos fabricaron los 5 aros del símbolo olímpico, salvavidas de 25 metros de diámetro inflados con helio que soltaron hacia el cielo de la capital. Tiempo después sería Director General de la empresa Yakult, que en 2012 producía diariamente 3 millones 500 mil vasitos. Al día de hoy ha dejado la dirección de la empresa, pero sigue siendo parte de su consejo directivo y además preside el consejo de distribuidora Kay, el Consejo de la Fundación Grupo Alimentaria, el Instituto Internacional de Ciencias de la Vida, es ex presidente de la Federación Panamericana de la Leche, fundador del Liceo Mexicano Japonés, entre otros.

Podríamos continuar enlistando el currículum de este empresario, pero más que la cantidad de actividades y logros, queremos compartir con ustedes la filosofía detrás de ellas, donde la importancia de los valores y un profundo amor por México son las constantes que han guiado su trabajo. Ambos conforman las pautas importantes para lograr la calidad a la que todo empresario aspira.

Para crear una empresa propia, para crear una familia como lo es un negocio, se necesitan seguir estos 4 pasos:

1. El bien ser


Se honesto, puntual, disciplinado, trabajador, estudioso. El buen empresario debe poner el ejemplo que es lo que causa admiración.

2. El bien hacer


Todo lo que hagas, hazlo bien desde un principio. Dice Kasuga: “Si te vas a levantar, hazlo bien. Si te vas a despedir de tus hermanos, de tus papás: abrázalos, bésalos como si hoy fuera el último día que los fueras a ver. Y si en la noche van a hacer el amor, maistros, háganlo bien, háganla ver estrellitas a la condenada…”. Da lo mejor de ti a todas las personas que crucen por tu vida. Da, no esperes sólo recibir. Las personas que dan más de lo que reciben a sus hijos, a sus parejas, a sus proveedores, a sus clientes, a sus empleados, a su sociedad, la vida les regresa esta energía positiva.

3. El bien estar


Cuando uno da lo mejor de sí mismo a las personas, siente el bienestar que es sinónimo de felicidad.

4. El bien tener


No busques tener dinero o cosas materiales de manera rápida y fácil sin haberlo hecho bien. Ya hay mucha gente tramposa y corrupta, aspira a que tu riqueza sea honesta. En Japón no se retiran utilidades hasta que una empresa cumple 21 años. En este tiempo, la diferencia de salario entre un obrero y el presidente de la compañía es sólo ocho veces mayor, porque no importa la fortuna individual del empresario, sino la fortuna colectiva que es la empresa de la cual forma parte ese empresario.

Al hablar de estas pautas, Carlos Kasuga hace hincapié en valorar a los empleados, darles confianza y motivarlos, pues la gente no sólo vive de un sueldo económico, sino moral. Ya sea que cumplas un rol de empleador, ejecutivo, obrero, padre o madre de familia, es muy importante resaltar que las personas que te rodean son significativas, que su trabajo es indispensable. Platica con tus empleados, escucha sus preocupaciones para que entiendas sus motivaciones y comportamientos. Y finalmente, aprovecha a tu empresa (¡tu familia!) como un lugar para formar a gente con confianza en sí misma, trabajadora y disciplinada, esto es importante para alcanzar los objetivos de un proyecto, pero también para que nuestro México -como lo llama Kasuaga- crezca.

Conoce más sobre Carlos Kasuga y su idea sobre los “Valores, fundamentos de la calidad

 

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