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No hicimos nada mal, pero perdimos

La vida nos enseña que a veces podemos seguir la receta al pie de la letra y aún así el resultado es amargo. Así le sucedió a la empresa Nokia. En esta ocasión queremos contarte la historia de este gigante que cayó, ¿qué errores cometió? ¿qué podemos aprender de ello? La respuesta la podemos encontrar en 3 puntos descritos por Ziyad Jawabra.

“We didn’t do anything wrong, but somehow, we lost”.- Stephen Elop, ex CEO Nokia

CEO Nokia

 

1. La ventaja de la que ayer gozaste, será reemplazada por las tendencias del mañana.

Nokia era sinónimo de celulares como Kleenex lo es de pañuelos. Así de poderoso era el dominio de esta empresa finesa, según Ken Hyers, analista de Strategy Analytics. Para que tengas una idea de su poder, sólo considera que la empresa controlaba el 41% del mercado. La marca se posicionó en la gama alta del mercado occidental, con la cultura popular dando relevancia a los teléfonos al incluirlos en películas como “The Matrix”.

Estamos hablando de 1998. Nadie podía tocar a Nokia, ni siquiera el primer fabricante de teléfonos móviles Motorola. Nokia continuó fabricando sus icónicos celulares con diseño de “candy bar” o bloque (de ahí la inspiración para el nombre Blokia) y si bien el tamaño y diseño cambiaban en cada modelo, los ingenieros estaban casados con el icónico diseño de bloque.

Y así fue: la negativa al cambio de diseño que una vez fue parte de su ventaja, significó el talón de Aquiles en el imperio Nokia. En 2004, Motorola lanzó al mercado el modelo ultra-slim Razr, un celular de tapa que recordamos por ese feeling de escuchar el click al cerrarlo. Fue el celular más vendido tres años seguidos. Más adelante, en 2007, Apple lanzó el iPhone. La ironía es que Nokia era el líder en el mercado de smartphones, pero hoy al mundo le suena más el nombre de Steve Jobs.

2. cuestión de enfoque.

El diseño del Razr fue exitoso, pero Nokia defendió su postura: la tendencia se debía al segmento de mercado y no al diseño.

Nokia se vio forzado a bajar su presencia en el mercado estadounidense. La razón era porque los vendedores querían teléfonos personalizados, petición que empresas emergentes como Samsung y LG estuvieron encantados de proveer. Los koreanos tomaron ventaja de su rápida producción y su habilidad para satisfacer lo que Nokia no podía.

Así Motorola tomó el liderazgo en el mercado estadounidense, si bien no pudo desplazar a Nokia a nivel global. Este movimiento vendría con la revolución que causaría el iPhone.

No tienes que hacer nada mal…mientras tu competencia agarre el ritmo y haga bien las cosas, tú puedes perder.

3. El valor de la re-invención continua.

El iPhone añadió una idea nueva al mercado de los smartphones: la posibilidad de tener un gadget que tuviera una función para la vida más allá de la oficina.

El sistema iOS de pantalla táctil revolucionó la manera en la que las personas interactúan con sus celulares. En comparación, el sistema operativo de Nokia resultó obsoleto. Además, Apple reinventó el concepto de las apps, asegurándose así a más clientes que necesitaban el sistema operativo para accesar a la tienda.

Aún así, la compañía decidió no cambiar. Se hicieron algunos intentos por revivir su popularidad y subirse a la ola de los Smartphones, con modelos como el Nokia 5800 o el Meego, pero el éxito no llegó. En entrevista con Roger Cheng, empleados y ejecutivos que laboraron en la empresa afirmaron que existía una inhabilidad para tomar riesgos y una falta de sentido de urgencia para responder ante la situación.

Quienes se niegan a aprender y mejorar, terminarán por ser redundantes e irrelevantes para la industria. Aprenderán la lección de la manera difícil y costosa.

En 2010, la compañía tuvo un cambio de CEO. A la “plataforma en llamas” vino Stephen Elop quien rápidamente hizo cambios significativos bajo una premisa: cambiar o morir. Nokia cambió el sistema operativo obsoleto, descartó un modelo que estaba a punto de salir al mercado, lanzó el Lumia 800 y 710 en el año 2011 con excelentes dispositivos en cámara, pero no le fue posible salir de los números rojos. En 2014, Microsoft compró oficialmente a la compañía.

¿Qué nos dicen finalmente estos 3 puntos? La cima no está asegurada para nadie, las empresas y personas deben aprender y nutrirse de las ideas para reinventarse. De lo contrario, los más confiados pueden ser quienes sufran el mayor descalabro.

La compra de Nokia por $7.5 mil millones de dólares es un recordatorio de que incluso las compañías más fuertes pueden caer.- Roger Cheng

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