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La obra de arte más cara del mundo.

Hablemos un poco del mercado del arte, donde el dinero pareciera seguir sus propias reglas.

Una obra muy conocida por su directa relación con el dinero es la pieza “Por el Amor de Dios” (For the Love of God), del artista Damien Hirst.

La pieza es polémica por naturaleza, pues a través de un cráneo humano forrado de diamantes, toca el tema de la muerte, del dinero y de Dios. Sin embargo, esto es sólo el principio de la historia, pues lo más interesante es analizar su costo de producción, su costo de venta y su real valor de manera funcional.

Comencemos por lo primero. La producción de la pieza no fue sencilla, se utilizó un cráneo humano del siglo XVIII como molde para hacer una versión en platino, a ésta última se le incrustaron 8,601 diamantes y se le insertó la dentadura original después de ser tratada. El costo de producción se dice que fue de 14 millones de libras esterlinas (£), es decir, más de $317 Millones de pesos mexicanos.

Posteriormente, la pieza fue exhibida por primera vez en Junio del 2007 en la galería White Cube de Londres, con un montaje sumamente aparatoso y teatral, algo único. El precio de venta en ese momento era de 50 millones de £, es decir, más de $1,133 Millones de pesos. Sin embargo no se vendió al momento.

Hubo muchas especulación sobre el precio e incluso algunos rumores de que se intentó vender a un costo menor al que se ofrecía (£38 millones), sin embargo, poco más de un mes después de su exhibición (el 30 de agosto), el artista anunció que se había concretado la venta por el precio que pedía a un consorcio de coleccionistas privados. Convirtiéndola en la pieza de arte más cara del mundo, en toda la historia, de un artista vivo.

Pero de nuevo, ahí no termina la historia. Pues dentro de dicho consorcio estaba incluído el artista mismo. Es decir que, el “se compró” una parte de su pieza, para seguir protegiendo y elevar el valor de toda la demás obra que produce. La especulación continúa y se han hecho investigaciones para conocer la verdad, pues no hay registro escrito, ni pago de impuestos por el valor que presumen. Incluso, algunos expertos del arte aseguran que la pieza no se ha vendido a nadie, sino que se trata de acuerdo millonarios para seguir elevando el nombre del artista y por ende el valor de toda su obra.

Esta movida de Hirst fue sin duda un gran riesgo, que como en el arte y en cualquier negocio, el tomó al momento de hacer una inversión. En este caso, el costo de sus piezas sigue en crecimiento y aunque no se sabe la historia completa de Por el Amor de Dios, al día de hoy, la apuesta parece haber salido bien para el artista y sus coleccionistas.

¿Qué opinan? ¿Recuerdan algún ejemplo similar fuera del mundo del arte?

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