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Guía para deshacerte de tu basura

Este artículo no requiere mucha introducción, sólo lee y acepta todo aquello que te haga sentido.

1. Abre la puerta.


Tu perro te recibe contento. Te acerca la cuerda y la pelota cara que le compraste. ¿Pasas de largo? Tal vez quieras reconsiderar gastar tanto en juguetes para tu mascota y entender que sólo necesita un rato de tu atención.

2. Siéntate en tu sillón.


Prendes la televisión, repasas los 100 canales del paquete premium que contrataste y terminas por ver Netflix, es momento de renunciar a pagar un servicio que no utilizas. Revisa tus gastos fantasma y haz las llamadas necesarias para bajarle a tus fijos.

3. Sacas el celular.


Te das cuenta que todavía sigues pagando ese aparato, pero decides caer en el juego del scroll down infinito; el pozo sin fondo que Facebook, Instagram y Twitter actualizan para ti cada 20 minutos. ¿Qué buscas ahí? Mejor sal a caminar, agarra un libro, despéjate del celular. Es gratis y tus ojos lo agradecerán.

4. Te aburres fácilmente.


Tal vez has olvidado que la gente antes se divertía sin celulares, incluso sin televisores. Date 5 minutos a solas y en silencio. Utiliza tu imaginación. Salte de tu zona de comfort.

5. Caminas por tu depa.


Te das cuenta que ese cuarto de visitas, que a ti te gusta llamarlo “estudio” es bonito pero realmente está casi abandonado. Si sacas las cuentas, ese espacio te cuesta varias horas de trabajo a la semana…tal vez lo equivalente para hacer ese viaje que tanto quieres. Pero insistes en que es necesario. Te crees tus propias mentiras.

6. Vas a la cocina.


Tomas el valor para hacerte de cenar. Abres el refri: miles de condimentos, variedades de pan, salchicha, variedad de salsas y cantidades industriales de alimentos a medio echarse a perder. Tomas lo que necesitas y lo metes el pan a la tostadora, ¡Oh my! Al parecer tus habilidades culinarias quedaron limitadas.Recuerda: realmente no necesitas comerte todo tu sueldo.

¿Qué pasó con los tiempos donde una cena, era un momento sagrado? Por favor, reconsidera la cantidad de comida que compras, aprende a cocinar, ya tienes edad. 

7. Abres la alacena.


Te das cuenta que tus Sabritas, Cheetos, Doritos, no son más que papas freídas en aceite, condimentos y mucha sal…si, incluso las que “tienen linaza”. Aprende a comer bien, cuida tu cuerpo…lo vas a necesitar mucho tiempo, como tal vez lo veas en tus padres.

8. Prefieres darte un baño.


En el tocador ya no caben más cremas, tratamientos, acondicionadores, esponjas, un patito de hule y las botellas vacías de productos de la década pasada… Ve por una bolsa, recicla lo que puedas y sácalo de tu vida. No sólo vas a liberar espacio: te vas a dar tiempo y paz mental.

9. Visita tu clóset.


Simple y rápido: saca la ropa que no has usado en más de un año. No te engañes. Si no la usaste entonces, no la usarás mañana. Sin miedo, reduce tus opciones y podrás dedicar tu atención a las cosas que si importan.

10. Volteas a ver la silla.


Aquella silla en la que nunca te sientas, pero que siempre está llena de ropa, mochilas y otro mugrero que de alguna forma llega a tu recamara. Olvídate de ella…véndela. Entre menos espacios tengas para el desorden, menos desorden tendrás.

11. Dáte cuenta.


De las cosas por las que sentiste una gran emoción al comprarlas, pero ahora, ni las usas, ni te acordabas que las tenías, ni te ayudan a cumplir tus propósitos. Acuérdate de que
el dinero puede comprar felicidad, pero no de la forma en que imaginas.

12. Respira hondo.


Conserva la calma. Acepta que tienes cosas de más. No pasa nada, a todos nos ha sucedido. Pero también sabes que tienes que sacar mucho de tu vida. Toma acción.

Cada fin de semana deshazte de algo que no agregue valor a tu vida.

 

13. Empieza desde cero.


Pon música en alto volumen. Selecciona lo que se debe ir el día de hoy. Anúncialo en Mercado Libre o en tus redes sociales…vaya, ¡por fin sirven para algo! Repite lo mismo el próximo fin de semana. Reduce. Ahorra. Aprende.

Creemos que es momento de tener una vida más ordenada, de menos posesiones. Se acabó la época de comprar por comprar, de gastar en lo que te hace daño. Estamos seguros que tu estilo de vida está directamente relacionado con tus finanzas y también sabemos que es posible ser feliz con menos.

Se trata de ser minimalistas, ahorradores, sencillos. Y aprovechar ese dinero para invertir en tu futuro.

 

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