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Ganaron la lotería… y lo perdieron todo

Muchos quisieran ganar la lotería. Pero de hecho hay una diferencia clara entre la gente que compra boletos y los que no…¿Sabías que sólo el 6% de los ricos han comprado un boleto de lotería? A diferencia del 77% de los pobres. Es también una cuestión de hábitos.

Tal vez pensemos que una suma estratosférica de dinero solucionará nuestros problemas, pero las siguientes historias nos dicen que no es suficiente tener mucho dinero, debemos saber administrarlo.

Es mucho más fácil gastar el dinero que no se ganó a base de esfuerzo y trabajo.

Los ganadores de la lotería se declaran en bancarrota con mayor frecuencia que nosotros los godínez-mortales, y un gran número de ellos son personas de escasos recursos y/o poseen educación mínima, lo cual se traduce en un mal uso de sus finanzas. Esto es de acuerdo a un estudio realizado por la Universidad de Kentucky, la Universidad de Pittsburg y la escuela de derecho de la Universidad de Vanderbilt.

Veamos cómo se replica este dato con las historias de estos 5 ganadores de la lotería que lo perdieron todo.

1. Callie Rogers: de millonaria a mucama a joven responsable

Callie tenía 16 años cuando ganó £1.9 millones de libras ($3 mdd). La adolescente británica renunció a su trabajo en una tienda y comenzó a gastar su dinero en fiestas, vacaciones, 4 mansiones, regalos para sus novios, 2 cirugías plásticas y drogas, adicción que la llevó a ruina financiera y personal. Tuvo que vender  todo. Desde los 26 años Callie estudia enfermería y se declara fan de las rebajas. En 2013 comentó a Daily Mail: “Era muy joven para ganar la lotería. No creo que alguien de 16 años deba concursar para ello”.

2. William “bud” post: no muerdas la mano que te alimenta 

En 1988, Bud ganó $16.2 mdd, pero su novia/rentera lo demandó por ⅓ de esta fortuna pues aseguró que ella compró el boleto ganador y habían acordado dividir las ganancias. Bud también ayudó a los negocios de su hermano, además compró carros para él y sus hijos. Tiempo después su hermano contrató a un matón para que lo asesinara. Entre problemas con la ley, juicios y arrestos, Bud intentó enmendar las cosas vendiendo su mansión de $65 mdd, pero continuó gastando su dinero en motocicletas, carros, botes, etcétera. En 1998, fue condenado culpable por disparar a una persona que entró a su casa para cobrar una deuda. “Era mucho más feliz cuando era pobre”, comentó.

3. Lou Eisenberg: no se arrepiente de nada  

A la edad de 53 años, Lou Eisenberg ganó $5 millones de dólares, la cifra más alta que alguien podía ganar en 1981. Los medios cubrieron su historia de éxito, a todos les encantaba leer sobre “Lucky Lou”, el cambiador de focos que pasó de pobre a rico. Su fortuna se fue en un condominio con vista al mar, vacaciones a California, Hawai y Europa, liquidación de divorcios, entre otros. Después de 20 años de recibir anualmente $130,000 dólares, el dinero se acabó y a la edad de 81, Lou vivía en una casa rodante y ganaba $250 dólares a la semana. Al respecto, alguna vez comentó: “No lo hubiera hecho de otra manera. En este momento me encantaría tener $200 dólares en mi bolsillo, pero no, ahora tengo $18 o $19″.

4. Roger y Lara Griffiths: (Casi) viven felices para siempre

Eran un matrimonio feliz. Luego ganaron 1.2 millones de euros y fueron más felices… por un momento. Compraron una casa de ensueño para ellos y sus dos hijas; pagaron colegiaturas anuales de £10,000; compraron un Porsche, un Lexus, invirtieron en negocios, pero la recesión de 2008 detuvo sus sueños, en 2010 su casa se quemó y en 2012 Roger huyó en su Porsche, luego de que Lara lo confrontara por rumores de infidelidad. Esto no fue lo peor, cuando Roger no regresó, Lara se enteró de que él había gastado todo el dinero, dejando sólo 7 euros y un matrimonio de 14 años en la quiebra.

5. Janite Lee: en bancarrota por dar a la caridad

En 1998 ganó ¡$18 millones de dólares! suma que la inmigrante de Corea del Sur decidió gastar en actos de caridad. Así que apoyó durante años a la Escuela de Leyes de la Universidad de Washington y dio su dinero en apoyo a campañas políticas por lo cual conoció a Bill Clinton y Al Gore. Sin embargo tomó una pobre decisión financiera. A pesar de tener el dinero, compró su casa a plazos y abusó del uso de tarjetas de crédito y préstamos bancarios. Al final se declaró en bancarrota, con una deuda que ascendía a los $2.5 millones de dólares.

¿La moraleja de la historia? No es suficiente tener dinero, debemos saber administrarlo. Síguenos para aprender cómo. 

 

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