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Adiós a los bancos

Artículo originalmente publicado en la revista PRO Magazine.

1.- No nos gusta hacer filas.

Aceptémoslo, en un mundo donde puedo comprar lo que quiera con un click, no tiene sentido perder tiempo haciendo fila en el banco. Además, puedo hacer la mayoría de mis pagos en el oxxo y desde mi celular. A menos que me ofrezcan una nueva experiencia, prefiero hacer operaciones con mi smartphone mientras reviso Instagram y de pasada Tinder (si ellos tuvieran una sucursal, tal vez si iría).

2.- No necesitamos de terceros.

Desde que tengo memoria, he bajado peliculas y música por internet. También conozco amigos que han iniciado sus negocios con inversión a través del crowdfunding. Realmente para mi es más natural y “justo” pedir un préstamo en una plataforma de peer-to-peer que me sale más barata y reparte los intereses entre varios inversionistas en línea…y no sólo a un banquero millonario.

3.- Tengo nombre propio.

Es un detalle que parece insignificante, pero no lo es. En los bancos, se me conoce por un número de cuenta y debo memorizar mi CLABE interbancaria, PIN y otras cosas. Cuando abro una app, de entrada sabe cómo me llamo y sólo necesita mi huella digital. Aunque interactuar con mi celular no es lo más natural, cuando voy a un banco a veces siento que el trato es todavía menos humano.

4.- Creemos en la tecnología.

No hay que olvidar que vivimos una vida física y una virtual, para nosotros el internet es tan básico como el agua. Esto significa que creemos en el data. Aunque entiendo los riesgos, creo que Bitcoin, Ether y las demás criptomonedas serán la forma de intercambio más usual en unos años. Además, México lidera en el número de startups especializadas en Fintech en todo Latinoamérica…aunque representan el 25% de las inversiones de IT en la zona, es claro que el futuro de las finanzas es digital.

5.- Ya no tenemos tanto dinero.

La tendencia es que nuestra generación gana menos dinero que las anteriores…qué lástima, pero es uno de los precios que estamos dispuestos a pagar por tener un mejor estilo de vida y una conciencia más tranquila. Pero esto nos pone en otra dinámica: ya no queremos poseer todo, sólo queremos tener acceso. ¿Para que me compro un auto, si puedo pedir uno con chofer desde mi celular?

6.- No confiamos en la gente con traje.

OK, la verdad no es un tema de vestimenta…sino de la imagen que proyecta la “institución bancaria”, donde todo parece ser carísimo (aunque no lo sea) y casi se puede sentir el derroche de dinero. La verdad es que, construyendo sobre una idea de Bill Gates: no necesitamos bancos ni banqueros, sólo  necesitamos servicios financieros.

 

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