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5 Enseñanzas del salario mínimo

Todo empezó como una conversación de café. Yo no sé si fueron los ánimos alebrestados o la cafeína lo que me convenció de realizar el experimento social que comentábamos, tratar de vivir una quincena con el salario mínimo.

A pesar de todas las dificultades que representó el reducir los gastos tan radicalmente, nos llevamos algunas enseñanzas que nos gustaría compartirte:

1. Capitaliza tus relaciones

Tener relaciones interpersonales bien desarrolladas puede salvarte en más de una ocasión. Incluso dentro de la familia importa la manera en que te relacionas, los aventones, los regalos, las salidas, todas son posibilidades de ahorro si llevas buenas relaciones. Las relaciones pueden ahorrarte unos cuantos pesos, y aunque claramente esto no es lo más importante de desenvolverse con otras personas, sí es algo que puede sacarte de un apuro, más allá de los préstamos.

Si quieres llevar a cabo esto de la mejor manera, te recomendamos “El arte del Networking” y te decimos que lo mejor es hacer el “Networking en tercios”.

2. Planea tus alimentos.

Soy alguien que rara vez planea sus comidas. Descubrí que es la manera más inteligente de ahorrar dinero en alimento y también de bajar de peso. El planear los menús es una herramienta necesaria si buscas economizar en materias gastronómicas, lo habíamos visto ya en la infografía de “Ahorro a la carta”. Además, te ayuda a evitar imprevistos, cuatro menús semanales ayudan a evitar el aburrimiento y el hartazgo que puede provocar un menú ahorrativo. Si se te acaban las ideas, te recomendamos las recetas de “Alta cocina, Bajo presupuesto”.

3. Descubre dónde comprar.

Nunca en mi vida había pisado una central de abastos, sólo las había visto en telenovelas y películas. Agradezco infinitamente a las amistades que me dieron el tour por una de ellas. Antes hacía la mayoría de mis compras en un supermercado de esos elegantes y estirados, y después de esto me di cuenta de que un mercado es el mejor lugar para conseguir frutas y verduras a buen precio. Si descubres los lugares en los cuales puedes obtener el mejor producto al mejor precio, tienes las de ganar.

4. Ahorra en tus formas de transporte


Mucho tiempo viví creyendo que el camino que tomaba a mi trabajo era el mejor y el más económico, pero hasta que lo pasé a números me di cuenta de que no era así. Descubrí que podía ahorrar un camión diario a cambio de caminar quince minutos. Aprendí y comparto, que el no casarse con un método de transporte nos puede ayudar a movernos por la ciudad de una forma más efectiva. Haz las cuentas antes de tomar decisiones.

5. Identifica tus “lujitos”

Sí, siempre los hay. Yo creí que estaba libre de ellos, pero no fue hasta que dejé de poder comprarlos que me di cuenta de cuáles eran. Esa hamburguesa no es imprescindible, para nada. Ir a comprar libros cada fin de semana tampoco es imprescindible. Tampoco ir de antro. Tampoco ir al cine. Casi nada lo es, en realidad. Entonces, identifica tus lujitos y trata de limitarlos, no creo que eliminarlos por completo sea la solución, pero sí nivelarlos y traducirlos a números (así podrás medirte). No es sensato, por ejemplo, darte todos tus lujitos en la misma semana.

Administra eficientemente eso que te gusta para sacarle el mayor provecho. Recuerda el concepto de la “Gratificación Aplazada”; entre más tiempo esperes, más lo vas a disfrutar.

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